Ayudando a las estudiantes de Valencia Citas

Me llamo Juan. Como profesor de la Universidad Politécnica siempre me ha gustado ayudar a mis estudiantes a cumplir su sueño de acabar la carrera. Así que cuando descubrí que algunas de mis estudiantes más buenorras se anunciaban en ValenciaCitas no pude por menos que echarles una mano para pagar sus estudios. Y lo mejor es que son tan buenas en la cama como en sus estudios, las mejores hembras están en Valencia Citas.

Oh, Dios mío amigo, espera hasta que veas a esta chica. Tiene un cuerpo por el que morir“. Mi amigo Nacho estaba hablando, repitiendo lo que había dicho de las tres chicas anteriores. Es lo que siempre decía de las chicas de Valencia Citas cuando miraba la web, que eran guapas hasta la médula.

Para los profesores universitarios como yo, junio es el comienzo de unas merecidas vacaciones. No había sido profesor por mucho tiempo, de hecho comencé en el mundo de los negocios donde realmente disfruté lo que estaba haciendo hasta que me “redujeron el sueldo”. Años después de haber salido de la universidad con una licenciatura, regresé con 10 años de experiencia laboral en el mundo real, un doctorado recién recibido y papeles de divorcio recién redactados. Para los estudiantes junio puede ser su momento de relax (si han hecho bien sus tareas durante el curso) o bien un infierno (pues han de estudiar mientras sus compañeros disfrutan en la Malvarrosa con una buena cerveza fría).

Cecilia había sido una mis estudiantes más brillantes, pero en los últimos meses su calificación había caído tanto que se jugaba su futuro en el examen de la semana próxima. Nacho me obligó a ver la web de Valencia Citas para mostrarme esa muchacha tan increíble que era novedad en la web. Y allí estaba, Cecilia. Ahora entendía ese bajón en las notas. Seguro que no podía pagar sus estudios y había escogido ese trabajo extra para poder hacerlo, teniendo menos tiempo para estudiar. Resulta que encuentro que a la mayoría de los estudiantes les gusto. No todos; siempre hay aquellos con los que no se está de acuerdo, pero en su mayor parte me llevo bien con todos. Es gratificante que un estudiante venga al final del año y pregunte qué clases darás el próximo semestre para que se inscriban en tu clase. Y cuando son tan bonitas como Cecilia… bueno, no fue difícil sentirme excitado cuando la vi en la web.

Desde el principio Cecilia fue una de mis favoritas. Dispuesta a contestar cualquier pregunta en cualquier momento, ella obviamente estaba haciendo un esfuerzo por aprender, lo que siempre hace que un estudiante sea uno de los favoritos del profesor. Era absolutamente hermosa, incluso sin maquillaje. Una de esas bellezas naturales, ella tenía una tez marrón sin hacer la rutina de bronceado, ojos verdes magníficos, y pelo negro largo y sedoso. Su cabello siempre estaba inmaculado, y aunque parecía que nunca llevaba nada excepto un brillo de labios en clase, sus labios eran el contraste perfecto con el color de su piel. A diferencia de muchas de las chicas, ella nunca se vestía para anunciarse; siempre llevaba vaqueros que no podían ocultar el hecho de que tenía piernas largas y un culo fino, y casi siempre llevaba una sudadera holgada que casi, pero no del todo, ocultaba el hecho de que tenía una figura asesina debajo. Nunca oí hablar de su noviazgo; nunca la vi salir con otros estudiantes una vez que terminaron las clases, nunca la vi por el campus. Todo lo que sabía era que ella estaba totalmente comprometida con sus estudios y tenía un poco de una cierta dureza que nunca se le explicó.

Sólo una vez vi a Cecilia sin la sudadera; una ola de calor y un aire acondicionado roto obligó a abrir las puertas para la ventilación, y ese día se quitó la sudadera. Por primera vez me di cuenta de que Linda no sólo era hermosa, sino que también tenía un cuerpo asesino. Una simple blusa blanca recubrió amplios pechos, la ligera oscilación al moverse me hizo saber que eran naturales. Su trasero, normalmente medio cubierto por la sudadera, estaba perfectamente proporcionado. Cuando se levantó al final de la clase para poner su omnipresente sudadera de nuevo en la pared, pero cada ojo masculino de la clase la había observado como lo hizo. Cecilia era sin duda impresionante.

Cuando vi que el exceso de trabajo era lo que había bajado las notas si mi mejor estudiante le envié un correo en el que decía que me había equivocado en una de las puntuaciones y que en verdad estaba aprobada. No quería que sufriera más y además ella se merecía esa mejor nota. No le dije que la había visto en la web de Valencia Citas.

Cecilia me llamó el día que recibió el boletín de calificaciones. Reconocí su número de todas las llamadas anteriores que había recibido. No hubo respuesta después de que respondí, pero después de que dije “Hola, Cecilia?” una segunda vez dijo con un temblor en la voz:”Sólo quería darle las gracias“.

No es un problema, Cecilia. Te lo ganaste, y sé que hay circunstancias atenuantes.” Se quedó en silencio un momento. Luego añadió:”Profesor, yo siempre pago mis deudas. Y con usted estaría encantada de pagarlas“. Escuché sus palabras y una vez más no tenía absolutamente ninguna duda de lo que estaba ofreciendo. Esta hermosa joven, probablemente de 19 años, sin duda alguna, me estaba ofreciendo favores sexuales a cambio de una supuesta deuda. Lo admito, la encontré muy atractiva. Lo admito, si había un estudiante que alguna vez había fantaseado con ella — pero también tengo que levantar la cabeza y mirarme al espejo cada mañana. “Cecilia, no hay deudas. No me debes nada. No tengo ninguna duda de que seguirás obteniendo buenas calificaciones, y algún día estaré feliz de escribirte una carta de recomendación para cualquier cosa que necesites“.

No me hizo caso, al cabo de una hora la tenía en la puerta de casa. Me dijo que quería pagar la deuda, aunque no hubiera deuda, que desde el principio había estado fantaseando con follarse al profesor. Iba a decirle que por favor, marchara a su casa… pero qué cojones, uno no es de piedra.